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Deficiencia Estatal



 

 

Ayer Miércoles 22 de mayo se realizó el «Cabildo Abierto en Defensa de la Ciencia Argentina» en la Plazoleta IV Siglos de la Ciudad de Salta. El mismo consistió en una feria de ciencias para dar cuenta de las investigaciones que se vienen desarrollando en la provincia así como la situación actual del CONICET y la Universidad Pública. De los últimos 100 postulantes al Centro Científico Tecnológico CONICET Salta – Jujuy, solamente 14 ingresaron a la carrera de investigador del mismo.

 

Con este panorama se agudiza el “cuello de botella” en el sistema científico-tecnológico nacional, ya que se forman más investigadores de los que el Estado está dispuesto a contener. La decisión gubernamental de desfinanciar al sector y cortar abruptamente las investigaciones que se llevan a cabo, deja a la deriva a muchos y muchas, llevándolos en muchos casos a elegir desarrollarse laboralmente en otros países causando la famosa «fuga de cerebros» y, en otros, dejar de lado el rubro para dedicarse a lo que sea que les posibilite llevar un plato de comida a la mesa.

 

Leonardo Escalante tiene 27 años y es becario doctoral del Instituto de Bio y Geociencias del NOA (IBIGEO) en la UNSA. “Soy geólogo, recibido en la UNSA, y ahora estoy estudiando el doctorado en riesgo natural de la UNT. Estudiamos la deformación en la corteza terrestre de Salta tabajando con profesionales que estudian sismos y terremotos para prevenirlos. Nos manifestamos defendiendo la ciencia porque Salta es la única provincia que tiene víctimas fatales en los últimos 35 años a causa de estos fenómenos, y nos quieren recortar”. 

 

“Soy Licenciada en Ciencias Biológicas y trabajo en la detección molecular de patógenos y en muestras ambientales, para determinar la contaminación del agua, particularmente ríos y lagunas, que suelen usarse para bañarse o pescar. Determinamos los factores riesgosos para la salud que nos permite identificar la salmonella por ejemplo. Nos manifestamos porque la ciencia hace a la calidad humana y tenemos que parar este ajuste” nos cuenta Sara Reyes de 29 años, becaria del Instituto de Investigaciones para la Industria Química (INIQUI) de la UNSA.

 

 

 

 

Por su parte, Bárbara Aramendi de 41 años e investigadora asistente del CONICET (UNSA), relata: “Soy Doctora en Historia y tuve muchas idas y vueltas para ingresar al CONICET, en mi familia fui la primera que pudo llegar a la universidad. Muchos no saben qué hacemos, qué estudiamos y por qué es importante. Entonces no es solo falta de financiamiento de la ciencia sino también falta de derechos y reconocimiento laboral a todos los que ingresan a este sistema”. 

 

A contramano de la idea que se suele tener sobre quienes dedican su vida a la investigación, Fernando Hongn, director del IBIGEO, afirma que “muchos creen que somos una élite privilegiada con sueldos altísimos, pero en realidad no es así; nos gusta investigar y porque tenemos la oportunidad de elegir seguimos esta carrera. Pero sobre todas las cosas tenemos un fuerte compromiso con la sociedad». «Hoy, el problema central que hoy venimos a plantear es la falta de financiamiento, pero además este tipo de actividades permite comunicarnos con la sociedad en general y contarles que hacemos. El poco financiamiento que tenemos está devaluando la ciencia” sostiene.

 

Por todo esto seguiremos luchando para ampliar de verdad el acceso a la ciencia y la Universidad, convencidos y convencidas de que el desarrollo de la misma puede mejorar nuestra calidad de vida, poniéndola al servicio del pueblo y no de lo que las grandes corporaciones necesitan.

 

 

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