No te aburras en la Capital, la Villa es carnaval. | La Poderosa
Una utopía
Una construcción social
Un colectivo de vecinos anónimos
Una lucha complementaria de las propuestas partidarias populares
Una estrategia de concientización y politización
Un compromiso para el fortalecimiento comunitario
Un espacio para la integración y articulación de los distintos actores del campo popular
Un movimiento revolucionario latinoamericano, para la batalla de ideas, con la moto del Che y por la luz del faro cubano


 

Letras por Agustín Niepomniszcze,  y fotos por Vanesa Urbina y Yamila Aquino, comunicadores de la poderosa asamblea de Villa Fátima.

La noche del 4 de marzo bajo luces que encienden y otras que se apagan, luces de velas por cortes y quebradas, viseras, espuma, juventud, cultura y diversión. Un carnaval latinoamericano en su máxima expresión.

 

 

No es el de San Telmo, ni el de Olivos ni el de Palermo; es el de barrio Fátima con vecinos y vecinas bien parados de manos. Distintas murgas nos acompañaron: Morada de cholita, Los Caprichosos del Fierro, Le puse cuca, Tuviejamurga, Los fantasmas malaver.

¡Estamos bien unidos los negros latinoamericanos! Y sí, a los empresarios les molestamos, porque nos organizamos.

 

 

La comida que a diario nos quieren sacar, la transformamos en una deliciosa olla popular, iluminada por el más villero carnaval. Llevado adelante por “los incultos” pero con tanta cultura como el resto de la Capital, ya que es aquí donde se reúnen las riquezas ancestrales de todos nuestros vecinos migrantes.  Este no fue el corso de Macri, ni el de Michetti, o el de Vidal, es el de los barrios populares donde ellos nunca aparecieron y ni aparecerán.

Comparsas, colores, humildad y unión, con un festejo carioca en símbolo de celebración, porque juntos hicimos lo que dicen que sólo les corresponde a la más alta clase social, pero ¿qué importa? Total, ¡la villa es carnaval!

 

Por eso y por todo lo que nos proponemos acá estamos, los vecinos y las vecinas presentes ante la incompetencia del Estado, un corso muy zarpado, para romper con todo y defenestrar mito, el carnaval de mi barrio no es delito.

Y desde acá gritamos a todos los barrios populares y hasta que lo sepa el mundo entero… ¡El Rey Momo es villero!



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