¡Barañao dejá de chamuyar, que investigar también es trabajar! | La Poderosa
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¡Barañao dejá de chamuyar, que investigar también es trabajar!



*Por Francisco Carriquiriborde, becario de CONICET, militante de Jóvenes Científicxs Precarizadxs (JCP) y delegado de ATE CONICET La Plata.

 

 

En CONICET La Plata vivimos una situación insostenible: además de lo magro que fue el presupuesto para 2018, sólo nos giraron un 40%, es decir, no sólo nos dan migajas de un presupuesto cada vez más ajustado, también lo subejecutan. Esto provocó que directamente el Instituto de Física de Líquidos y Sistemas Biológicos (IFLySIB) de la ciudad de La Plata que depende de CONICET tenga que cerrar durante enero porque no puede pagar la luz ni el gas, siendo ya el segundo verano consecutivo en el que se ve en la necesidad de tomar esta medida. Son políticas de ajuste brutal que venimos denunciando desde hace años, y que nos llevaron a las tomas del ex-ministerio de Ciencia y Tecnología, del Centro Científico Tecnológico CONICET La Plata y de otros CCT de diferentes regiones, sin obtener nunca respuestas de las autoridades.

 

Todo esto va de la mano de lo que pasa en el resto del país, donde el represivo ajuste que vemos en Salud y en Educación también lo vemos en Ciencia. Lo vemos en el presupuesto del 2019, de un aumento sólo del 27% respecto del 2018, dejándonos un año con 23 puntos por debajo de la inflación prevista. Lo vemos en los salarios de quienes trabajamos en CONICET, de $22.700 para becarios y entre $15.00 y $20.000 para administrativos, cobrando todos y todas por debajo de la línea de pobreza. Lo vemos en el congelamiento del personal, cuando toman trabajadores en planta permanente a cuentagotas, limitándose a reponer cargos que se caen por compañeros que renuncian, sin ningún crecimiento. CONICET no cuenta con una reglamentación clara de cuántos profesionales tienen que entrar a trabajar por año, sino que depende de la voluntad política de la gestión, y a la voluntad política de esta gestión no le interesa invertir en ciencia y tecnología, no lo vemos sólo en CONICET, sino también en otros organismos del país que están sufriendo las mismas políticas: el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) comunicó el 20 de diciembre que por falta de presupuesto y subejecución tuvieron que paralizar sus actividades, también el INTI atravesó una situación similar, en la que quisieron echar alrededor de 300 compañeros y compañeras, y que con organización y movilización se logró frenar.

 

Está claro cuál es el proyecto de ciencia del macrismo: bien reducido, con pocas científicas y científicos, y con producciones destinadas más a sectores privados y menos a las necesidades del pueblo. Si la ciencia es una herramienta para solucionar problemas, entonces resulta clave que el Estado Nacional desarrolle y promueva un organismo capaz de diagramar las problemáticas propias del país, e implementar estrategias de solución que se traduzcan en políticas públicas. Este es justamente el sentido del CONICET una institución que, como organismo imprescindible del Estado, existe y trabaja desde y para el pueblo. Por eso, para que funcione como debiera, también es importante entender que con la ciencia sola no alcanza, es fundamental reconocer que existen muchas formas de construcción de conocimiento, y que desde la ciencia estatal y pública tenemos la responsabilidad política de escucharlas y dialogar con ellas: porque no fue la ciencia la que determinó que los crímenes pasionales en realidad son y siempre fueron femicidios, sino las mujeres en asamblea, no fue la ciencia la que determinó que hubo más de 30mil compañeros y compañeras desaparecidos, sino la memoria en asamblea, y no es la ciencia la que sabe que el glifosato mata, envenena y genera cáncer, sino los pueblos fumigados en asamblea.

 

Entonces, cuando el conocimiento se construye en la calle, no nos podemos quedar en el laboratorio.

 

Es esto lo que está de fondo y lo que se juega en el ataque brutal de Cambiemos contra la Ciencia y la Tecnología: el derecho del pueblo al conocimiento. Sin embargo, como si nada de esto pasara, en lo que no escatima este gobierno es en cinismo: el 20 de diciembre, la Secretaría de CyT, a cargo de José Lino Barañao, publicó un saludo de fin de año lleno de hipocresía, deseando felices fiestas e invitando a renovar para el 2019 “el compromiso” que hace rato no tiene “por un país con más ciencia y tecnología”. Barañao, no seas cínico y dejá de chamuyar, que con trabajo precario no hay felices fiestas, ¡y hace rato sabemos que investigar también es trabajar!

 



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