Murió una vecina calcinada en la Villa 31 | La Poderosa
Una utopía
Una construcción social
Un colectivo de vecinos anónimos
Una lucha complementaria de las propuestas partidarias populares
Una estrategia de concientización y politización
Un compromiso para el fortalecimiento comunitario
Un espacio para la integración y articulación de los distintos actores del campo popular
Un movimiento revolucionario latinoamericano, para la batalla de ideas, con la moto del Che y por la luz del faro cubano
Villa 31 (Retiro) »

Murió una vecina calcinada en la Villa 31



 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


 

 

Escribimos estas líneas en caliente, manchando el teclado de hollín, ahogando nuestros dedos en llanto, tras una pesadilla sin fin ambientada en la Villa 31, que luego catalogarán de “trágico accidente” como tantas muertes evitables sucedidas en el abajo… ¡Nos arrebataron a Rufalda Lescano, carajo! Vivía con sus tres hijos en la manzana 12, tenía 90 años, movilidad reducida porque sufría de artrosis y se iluminaba con velas porque también sufría a Edenor, como muchos de nosotros… Y sí, mil veces llamamos a la empresa que nos ofrece parches cuando debería brindarnos una solución real, como también lo hacen la UGIS y la Secretaría de Integración Social y Urbana…

Ayer, la inacción estatal asesinó a una anciana.

La película comenzó a la tarde, cuando una de esas velas encendió una frazada, que luego incendió una casa. Los villeros llamamos a los bomberos, que llegaron 40 minutos después de iniciado el fuego con un vehículo sin agua suficiente y ¡otro que estaba vacío, directamente! Pero no terminó ahí la trama de ciencia ficción, pues quisieron conectarse a una boca que no tenía presión. Entonces, pidieron los extinguidores con los que el gobierno proveyó a los vecinos relocalizados… 20 familias prestaron los suyos, pero funcionaban tres: ¡17 tragedias potenciales, y nos enteramos mientras apagábamos otra! Los propios vecinos sofocamos las llamas voraces que consumían la precaria vivienda, con arena de construcciones aledañas y agua de pozo, pero no alcanzó, porque Rufalda falleció abandonada dentro de su hogar.

¿Hasta cuándo nos van a matar?

Mientras seguimos traccionando para que se apruebe en el Congreso la iniciativa de los movimientos populares y se expropien los terrenos de las villas, nos convencemos aún más que la urbanización será un punto de partida, porque no podemos lamentar otra vida arrancada por deficiencias estructurales de gobiernos que nos dan la espalda, sin pisar ni un pasillo…

Vamos a gritar por Rufalda,
hasta el último ladrillo.



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