30 diciembre, 2017
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LA ESPERANZA ES LO ÚLTIMO QUE SE PIERDE

 
*Por Néstor Orlando Bautista, dirigente sindical del Ingenio La Esperanza, preso por luchar.
 
 
Fui criado en el seno de una familia trabajadora, duele mucho y no encuentro respuestas que justifiquen toda la violencia que vivimos, la persecución y el encierro en condiciones inhumanas que sufrimos tan solo por defender nuestros empleos y el derecho a trabajar. Gracias a Dios y a que nos mantuvimos siempre unidos sigo de pie.
 
 
El 20 de diciembre, cuando reprimieron nuestra protesta afuera del Ingenio La Esperanza, fue el momento al que lamentablemente llegamos luego de muchas instancias de diálogo, que no prosperaron, con los gobiernos provincial y nacional, cuando decidieron vender el ingenio, dejando en la calle a más de 400 trabajadores que desde el año 2000 luego de entrar en quiebra, lo sacamos adelante. 
 
 
¡Por supuesto que no queríamos cortar la ruta¡ deseábamos estar trabajando. Sin embargo a las autoridades no les cerraban los números y no nos permitían hacerlo, y en realidad no hablan de lo que realmente tienen como objetivo: disminuir la producción. El Gobierno no toleró que nos expresemos y por ese motivo montó un inmenso operativo de fuerzas policiales provinciales que desataron una brutal y horrenda represión contra todos los trabajadores, pero también sobre las mujeres y niños, haciendo una cacería cuando la manifestación ya estaba disuelta, tal cual sucedió en el Congreso.
 
 
La Policía y la Infantería nos trataron como delincuentes, no entiendo por qué este accionar tan duro contra nosotros ain cuando no tenían inmovilizados en el piso y esposados, fue innecesario, a tal punto que un compañero de avanzada edad, sufrió heridas graves a causa de los golpes por lo que tuvieron que trasladarlo al médico.
 
 
Y después de tanta violencia, el encierro y más oscuridad.
 
 
Para todos nosotros, acostumbrados a pasar la Navidad con nuestros seres queridos, familias y amigos, haber estado presos significó mucha tristeza, pero fuimos capaces de darnos aliento mutuo, de no dejarnos caer, y habernos abrazado ayer con nuestras familias, que nos hicieron el aguante desde el primer momento, después de vivir 9 días de terror en una celda de 3 por 4, subsana un poco las heridas.
 
 
Hoy, mi mensaje a la sociedad es que nunca deben bajar los brazos, hay que pelear por los derechos que tenemos como trabajadores, hay que tener la convicción firme y no dejarse intimidar con los aprietes que los poderosos, económicamente hablando, hacen sobre quienes decidimos no callarnos la boca mientras nos maltratan y nos pasan por encima despreciando nuestras vidas y todo el sacrificio que hicimos aportando al crecimiento de esta patria.
 
 
También estamos conmovidos y muy agradecidos por el inmenso apoyo que recibimos tanto desde todos los rincones del país como desde otros países, y en especial a la gente de San Pedro que fue testigo de la violencia de las fuerzas de seguridad y del coraje de estos trabajadores, tanto como nosotros fuimos testigos de la conciencia que hay en nuestra querida ciudad que se puso del lado de sus obreros. Por todo ello seguiremos defendiendo el Ingenio, la fuente de trabajo que de una u otra forma nos beneficia a todos, este gran Patrimonio Histórico que nos pertenece y que desde ahora para siempre será el emblema de este pueblo heroico.
 
 
Mañana pasaremos la última noche del año en libertad cerca de quienes queremos, pero después volveremos a la lucha con más ganas y más herramientas para recuperar nuestros empleos y todo el tiempo perdido.