Mi hermano, Santiago | La Poderosa
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Mi hermano, Santiago



 
* Por Vanesa Orieta,
hermana de Luciano Arruga.

Con mucha bronca y tristeza, realmente resulta difícil poner en palabras la sensación que vengo arrastrando hace días, porque el daño que han hecho es irreparable y la rabia que siento también. Para mi familia, el 17 de octubre ya tenía un peso enorme, desde aquel eterno día de 2014, cuando encontramos el cuerpo de Luciano, que estuvo desaparecido durante 5 años y 8 meses. Pero esta vez, el dolor fue aún mayor: en la misma fecha, «encuentran» a Santiago. Y sí, con este sentimiento en el corazón, hoy quiero trasmitirle todo nuestro amor y solidaridad a la familia Maldonado.

Los acompañaremos siempre,
sin especulaciones, intereses políticos, ni egoísmos personales.

Ante una realidad tan aberrante, mientras siguen matándonos hermanos y riéndose de los desaparecidos, sólo nos queda comprometernos en esta lucha por defender la vida, la democracia y las generaciones futuras, que merecen un país con Derechos Humanos. Ahora más que nunca, debemos ser fuertes, porque semejante angustia pasa factura: la siento en mis huesos y en este desgano que me atraviesa. ¡No podemos permitir que los familiares de las víctimas se caigan!

No podemos permitirnos caer.

La batalla contra la impunidad está por encima de cualquier individualismo y las desapariciones forzadas nunca deben ser utilizadas políticamente. Siempre, siempre, siempre, nos toca exigir el juzgamiento de los responsables políticos, sea cual sea el gobierno constitucional de turno. Pues hoy lloramos a Santiago, pero todos cargan con la muerte de pibes pobres, en las barriadas humildes. Y aunque sabemos que difícilmente serán juzgados, el pueblo necesita abrir los ojos, para reconocer a los culpables.

Bajo la misma lista, entre impunes, hay que incluir también a los medios que defienden sus propios intereses, criminalizando a las víctimas, tal como lo están haciendo con Maldonado y con toda la comunidad mapuche, que tantas represiones ha padecido desde hace siglos. Por eso, por esos, se vuelve fundamental impulsar y sostener la conciencia social que se generó en torno de la búsqueda de Santiago. O en menor medida, de Luciano. Sólo así, podemos generar espacios masivos donde poder expresarnos para que las verdaderas causas aparezcan de forma inmediata…

No creo en las casualidades, creo en la lucha.

Ciegamente confío en la contundencia, el poder y la urgencia de salir a la calle todas las veces que sea necesario, porque ahí está la única herramienta que nos ha permitido romper el silencio, para encontrar la verdad. Y para encontrar a nuestros hermanos, a pesar de la histórica impunidad que nos hermana en la impotencia. A Sergio, a cada uno de sus familiares, de sus amigas, de sus amigos, les pido que aguanten, que no se callen y que no se cansen de señalar a todos, pero todos los asesinos y los cómplices del Estado. Conozco el dolor que están sufriendo.

Y desde ahí,
los abrazo con el alma.

 

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