Todos a clase | La Poderosa
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Todos a clase



Buenos días.
Bue nos dí as se ño ri ta,
bue nos dí as pro fe sor,
bue nos dí as si de ja mos de mi rar al re de dor.

 

¿Quién dijo eso?
Fue Maldonado, ¿verdad?
Maldonado no vino.
¿Y entonces quién fue?
Fue Gendarmería.
Silencio, por favor.

 

Pueden sentarse.
¿Y el que no tiene vacante?
Se calla.
¿El que tiene hambre?
También. 
¿Y la escuela del futuro?
No ha llegado.
O sea, ¿la escuela del pasado?
Se calla.

 

¿Arancibia, Isauro?
¡Presente!
¿Arruga, Luciano?
¡Presente!
¿Avruj, Claudio?
Siempre llega tarde.
¿Lo llamaron?
30 mil veces.
¿Bullrich, Esteban?
¡Ausente!
¿Fuentealba, Carlos?
¡Presente!
¿Lanata, Jorge?
¡Cambió de curso!
López, Jorge Julio, ¿no volvió?
Nunca más.
¿Maldonado, Stella? 
¡Presente!
¿Maldonado, Santiago?
No hay Estado.
¿Cómo, cómo, cómo?
Que por aquí no ha estado.
¿¿¿Maldonado, Santiago???



¿Noceti, Pablo?
¡Ausente!
¡NOCETI, PABLO!
¡Presente, presente! Perdón, me olvidé.
Ni olvido, ni perdón.

 

¡Falta uno!
¿Semestre, Segundo?
Ya viene.
Bien, abrimos los cuadernos.
¿Se pueden tachar?
No, ministra, retírese.
¿Ponemos fecha?
11 de septiembre, Día del Maestro.
A la maestra, no la ponemos…
¿Tantas veces van a interrumpir?
Ni una menos.
Ah, ¿provocan?
No, pero las matan igual.
Perdón, ¿de qué estamos hablando?
De pelotudeces, en casi todos los canales.
Bueno, ¡basta!
Sí, Mauricio, pará la mano.

 

¿Quién sabe para qué sirve la escuela pública?
Para comer, luchar y soñar.
¿Para qué más?
Para aprender.
¿Aprender qué?
Porque dan hambre, palos y pesadillas.
¡Esa no es la escuela del futuro!
¿Del futuro para quién?
¡Maleducado!
Y, si sacan el plan de lectura…
¡Siempre igual, usted!
Por eso borraron Conectar Igualdad, seguro.
A seguro se lo llevaron preso.
¿Los policías del Mariano Acosta?
Cuidadito, eh.
Dale, cumplan con la Ley de Educación Sexual Integral.
Ah, se hace el vivo, con carpa.
Pero sin campamentos escolares…
¡Cuánta capacidad para la pavada!
No, de capacitaciones, nada. 

 

¿Cómo se pueden portar tan mal?
Lo discutimos en la paritaria nacional.
¿Y en sus casas qué les dicen?
“Ojo el escalón, que seguimos sin luz”.
¡Se pasan todo el día al pedo!
Pero en la escuela, no hay gas.
Shhh, ¡levante su cuaderno del piso!
Es un pedazo de techo, seño.
¿Tanto cuesta mantener el comportamiento?
Deben faltar obras de mantenimiento.

 

Ufff, ¿no van a prestar atención?
Si la venden, se llama mercantilización.
¡Los voy a mandar a limpiar la dirección!
Si es gratis, se llama precarización.
¡Un poco de comprensión y espiritualismo!
Sin urbanización, se llama individualismo.
Qué pibes más difíciles.
Habiendo tanto gatillo fácil…
¿Y por qué no entregan a los narcos?
Porque sus patrulleros van muy rápido.
Se van a quedar sin recreeeo.
Peor mi viejo, ¡que se quedó sin empleo!
¿Ah, encima suben la voz?
La voz, las tarifas, los alimentos, los alquileres…
Basta de conventillo, ¿podemos cerrar la boca?
Ni idea, incendiarla sí.

 

Bastaaaa, ¡esto es una emergencia!
Ahí, nos vamos poniendo de acuerdo.
¡Qué modales de mierda!
Emergencia educativa.
¡Te vas a comer un bife!
Emergencia alimentaria.
¡Son todos vagos!
Emergencia laboral.
¡Van a terminar en un penal!
Emergencia frente a la violencia institucional.
Renuncio, renunciooo, ¡re nun cié!
Ahí tenés, Patricia, aprendé.


Vieron, hay una currícula verdadera e irreverente, que no enseña el noticiero, pero no es para cualquiera ser docente villero, así que hoy celebramos su día, compartiendo otra utopía barrial, aunque apenas publiquen un asterisco: ¡Todos con delantal, 16.30, en el Obelisco! Asistencia perfecta de la villa insurrecta y su garganta cantante, a los pies de la tiza gigante, para escuchar sus testimonios y para desnudar a esos demonios de novela, que históricamente nos han adoctrinado: ¡Todo el mundo a la escuela! Y que no falte Santiago Maldonado.

 



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