Klaukol no pega, mata | La Poderosa
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Klaukol no pega, mata



Mirá, la cosa es así. Resulta que Susana Aranda, una vecina revoltosa, se puso a la pobre Klaukol entre ceja y ceja, entre vena y arteria, entre pulmón y corazón, entre estómago y esófago, para entretenerse en sus ratos de ocio. Sin respetar el negocio, ni su próspero porvenir, la tipa se ocupa de difundir los desechos tóxicos que emanan las tolvas incesantes, esas chimeneas gigantes que vuelven fumadores a 300 hogares de La Matanza, bajo una nube que nunca descansa.

 

De pura jodida nomás, suele alertar sobre el ardor de ojos y garganta que provoca el material particulado de la multinacional, sobre las 11 manzanas del perímetro barrial. Mas no conforme con semejante difamación, insiste en recordar también “el fallecimiento de la familia Verón”, “además de los Coppotelli y sus hijos”, “porque acá todos tenemos afectos con graves problemas de intoxicación, a raíz de esta contaminación”. Tal como algún vecino huraño se altera por los ruidos molestos o las bolsas de basura sacadas en horario incorrecto, esta señora se muestra intolerante frente a la regadera constante de plomo, fósforo, mercurio, arsénico y otras sustancias que tantos se bancaron en silencio sepulcral. Hasta el final. A puro grito entonces, una y otra vez, se fundió con los vecinos autoconvocados de Virrey del Pino, para incubar el acampe que sostienen desde 2009, sin caja de resonancia.

 

Y fruto de tan quisquillosa perseverancia, en 2012, sí, en 2012, un estudio efectuado por la Autoridad de la Cuenca Matanza Riachuelo confirmó que todos los niños sobre ese suelo, sí, todos, sí, niños, “presentan plomo en sangre” y “el 80% de los adultos también”. Pues bien, ¿respuesta de ACUMAR? “Que no toquen la tierra y traten de no gatear”. ¿No habremos dejado el tema librado a la suerte? Tal vez por eso, carga diez amenazas de muerte.

 

Típica conventillera, estaba el último jueves cumpliendo su rol y se topó con la verdadera cara de Klaukol, cuando dos tipos enfierrados le dieron a elegir dos posibles respuestas para esa asamblea que avanza: “Plomo en la cabeza o baterías en la panza”. ¿Que no? Que sí, la obligaron a ingerir dos baterías altamente dañinas para el cuerpo humano, por si no entendía que debía parar la mano. Pero bueh, tampoco hay que sobredimensionarlo, ni cubrir oootra conferencia para denunciarlo. Na, mejor poner la tele para ver qué chusmerío se instala esta semana.

 

¡Cómo te gusta armar lío, Susana!

 



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