Nadie se traga el sapito | La Poderosa
Una utopía
Una construcción social
Un colectivo de vecinos anónimos
Una lucha complementaria de las propuestas partidarias populares
Una estrategia de concientización y politización
Un compromiso para el fortalecimiento comunitario
Un espacio para la integración y articulación de los distintos actores del campo popular
Un movimiento revolucionario latinoamericano, para la batalla de ideas, con la moto del Che y por la luz del faro cubano
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Nadie se traga el sapito



Todo estaba pensado genial, para que esto a nadie le importe, pero la asamblea barrial de la Vía Diagonal Norte no actúa en función del qué dirán, ni de la información que nunca te dan, los terratenientes de Tucumán. Y entonces acá estamos otra vez, contándote una “boludez” que no salió en ningún noticiero, porque no tiene el calibre de un delito financiero: nos quieren robar “El Sapito”, nos quieren matar el potrero.

Justo ahí, entre las paginitas del diario con chistes de Nik, debieran informarte sobre “Las Higueritas Barrio Boutique”, un proyecto de grandes mansiones, no aptas para peones, sobre un “terreno privado”, que hace años estaría abandonado, si no se hubiera llenado de actividad y de vida, gracias a una comunidad comprometida. ¿Macana? Mirá las fotos del fin de semana, cuando cuatro barrios tucumanos se pararon bien de manos y en conjunto, para ponerle un punto a la tienda municipal, con una tremenda jornada cultural: competición deportiva, integración recreativa, litros de mate cocido, debate participativo, murales contra el negocio bizarro y mil bollos en horno de barro.

¿Por qué?

Porque juegan a la ruleta del entramado inmobiliario, mientras acá lloramos la grieta entre el supermercado y el barrio. Porque cuelgan guirnaldas para el cachengue, mientras acá nos cagamos a trompadas con el dengue. Porque cambian esculturas de hipocresía por bronce, mientras acá todavía hay torturas en la Comisaría 11. Porque alimentan la opulencia del tilingo con patrimonio y jacuzzi, mientras acá nos fumamos la herencia de Domingo Antonio Bussi. Y porque sí, aun así, ganando tanta, pero tanta, pero tanta vergonzosa guita, ¡nos siguen envidiando nuestra poderosa canchita!

El Sapito no se toca.
Si no les gusta, armen un equipo y jueguen por la coca.

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