Te lo dice Ernesto | La Poderosa
Una utopía
Una construcción social
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Una estrategia de concientización y politización
Un compromiso para el fortalecimiento comunitario
Un espacio para la integración y articulación de los distintos actores del campo popular
Un movimiento revolucionario latinoamericano, para la batalla de ideas, con la moto del Che y por la luz del faro cubano
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Te lo dice Ernesto



Es palabra del Che.Y ustedes tienen el ejemplo aquí, en los Jóvenes Rebeldes. Cuando el domingo escuchen la palabra del Comandante Joel Iglesias, sepan que ese Comandante del Ejército Rebelde llegó a la Sierra con quince años, que apenas sabía leer y no sabia escribir nada; y que hoy puede dirigirse a toda la juventud, no porque se haya convertido ya en un filósofo, en un año y medio, sino porque puede hablarle al pueblo, porque es parte misma del pueblo y porque siente lo que todos ustedes sienten todos los días. Y lo sabe expresar, sabe llegar hasta ustedes.

Si los gobiernos se forman de hombres como esos, mucho mejor. Por eso desde aquí, felicitamos a los gobiernos del mundo cuyos gobernantes han sufrido en el seno del pueblo, han aprendido sus letras en el curso de la lucha y están hoy, como siempre, identificados con los pueblos.

Ustedes han venido aquí, los compañeros del mundo, a conocernos ya trabajar por nosotros; pero también, a pesar de todas las enseñanzas que ustedes nos traen, pueden siempre aprender algo nuevo; todos los compañeros de países que no han vivido esta experiencia y que se preparan para vivirla, porque esto es parte de la Historia y la Historia no se puede cambiar…

Nosotros aprendimos desde los primeros días de la lucha que había que organizarse, y por eso ya está apenas acabando el segundo año de la Revolución y nosotros nos preparamos para salir con nuestro primer plan bien organizado de desarrollo, para establecerlo con todo entusiasmo, junto con el pueblo entero. Porque un plan de desarrollo ambicioso, que pretende poner en tensión las fuerzas completas del pueblo, no puede estar divorciado de él, deben hacerse juntos, para que todo el mundo lo comprenda, para que todo el mundo capte su esencia y todo el mundo ponga entonces su hombro para esa tarea.

Otra vez más, también, seremos entonces en América el primer país que pueda decir con orgullo que tiene un plan de desarrollo económico y, además de eso, que es lo más importante, un plan que se va a cumplir; y un plan que haremos todo lo posible por sobrepasarlo incluso.

¿Por qué necesitamos ese plan? Para nosotros también es algo nuevo; porque, precisamente, nosotros siempre tenemos que pensar en todas las cosas que no nos lleguen bien al entendimiento, ¿qué es lo que quiere el enemigo que hagamos?, y analizar por qué quiere que lo hagamos; y, entonces, hacer lo contrario. Si el enemigo no quiere que planifiquemos, no quiere que nos organicemos, no quiere que estatalicemos nuestra economía, y lucha con todas sus fuerzas contra eso, ¿por qué?: porque en la anarquía de la producción capitalista es donde ellos sacan precisamente el jugo al pueblo trabajador, y donde crean, además, las mentalidades que hacen que todo el mundo, todo hombre, se convierta en lobo del hombre; que cada uno trate de luchar solo, dando codazos y patadas, y cabezazos, para tratar de sobresalir sobre los demás, sin darse cuenta que si todos fueran juntos y ordenados harían una fuerza enorme y podrían avanzar mucho más, con beneficio para todos.

Claro que hay siempre, hay siempre unos cuantos, los que miran los toros desde la barrera, los que están alejados del esfuerzo y del trabajo cotidiano, que se insultan cuando escuchan estas cosas, que dan exclamaciones terribles y que hablan entonces de la sacrosanta propiedad privada. Y ¿qué ha sido esa propiedad privada, en términos de grandes monopolios -no hablemos del pequeño industrial o comerciante, pero en términos de grandes monopolios- sino precisamente la destructora no solamente de nuestra fuerza, sino aun de nuestra nacionalidad y de nuestra cultura? Ese monopolio, que es el arquetipo de la propiedad privada, el arquetipo de la lucha del hombre contra el hombre, es el arma imperial que divide, que explota, y que degenera al pueblo. Ese es el que da productos más baratos, pero de una calidad ínfima o innecesarios; el que vende su cultura en forma de películas, de novelas o de cuentos para niños, con toda la intención de ir creando en nosotros una mentalidad diferente. Porque ellos tienen su estrategia; la estrategia del dejar hacer, la estrategia del esfuerzo individual frente al esfuerzo colectivo; el llamado a esa partícula de egoísmo que existe en el hombre, para que sobresalga sobre los demás. Y además de eso, el llamado también a esa partícula, a ese pequeño complejo de superioridad que todos los hombres tienen, que los hacen creer que son mejores que los otros hombres. Y entonces, el monopolio inculca desde pequeño que a él, que es mejor y más trabajador, le conviene luchar individualmente contra todos, ganarlos a todos y convertirse también en un explotador.

Se preocupan mucho de demostrar que el esfuerzo colectivo es esclavizador y que no permite superarse a los más inteligentes o a los más aptos; como si el pueblo estuviera integrado por más inteligentes o por más aptos; como si el pueblo no fuera nada más que una gran masa de voluntades y de corazones que aproximadamente tienen todos la misma capacidad de trabajo, el mismo espíritu de sacrificio y la misma inteligencia.

Ellos llegan allí, donde está la masa indiferenciada y tratan de dividirlos; en negros y en blancos, en más capaces y menos capaces, en alfabetos y analfabetos; y, después, ir subdividiéndolos, hasta lograr el individuo y hacer del individuo el centro de la sociedad.
Naturalmente que por sobre esos individuos que ellos muestran, están los monopolios, que también son colectivos, pero son los colectivos de la explotación. Y nosotros tenemos que demostrar al pueblo que su fuerza está en no creerse más ni mejor que los demás, en conocer sus propias delimitaciones y en conocer también la fuerza de la unión; en saber que siempre dos empujan más que uno, y diez más que dos, y cien más que diez…

¡Y seis millones más que cien!

Ernesto Che Guevara“Despedida a las Brigadas de Trabajo Voluntario”.

30 de diciembre de 1960.

 



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2 Comentarios

  1. Y pensar que hubiera tenido una vida ”tranquila”….lo que esta persona hizo por AMERICA, por los pueblos, por los mas humildes no tiene calificativo. Que conceptos tan claros y hace 50 años que lo escribia…..pienso que hoy en dia no ha cambiado mucho lo que describia.
    Viva el Che y viva la Rwevolucion!!!!

  2. el che es cada dia mas grande, es un ejemplo a seguir!!

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