XII Reunión Interregional de La Poderosa | La Poderosa
Una utopía
Una construcción social
Un colectivo de vecinos anónimos
Una lucha complementaria de las propuestas partidarias populares
Una estrategia de concientización y politización
Un compromiso para el fortalecimiento comunitario
Un espacio para la integración y articulación de los distintos actores del campo popular
Un movimiento revolucionario latinoamericano, para la batalla de ideas, con la moto del Che y por la luz del faro cubano
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XII Reunión Interregional de La Poderosa



La Poderosa OrgánicaDocumento elaborado por integrantes de La Poderosa Buenos Aires, Tucumán, Córdoba y Rosario según lo consensuado colectivamente en la Decimosegunda Reunión Interregional de La Poderosa (Buenos Aires, mayo de 2009).

Memoria Identidad y forma de construir:
En la ronda de la reunión interprovincial, los referentes de Rosario presentaron como una decisión tomada y cerrada por el foco el dejar de ser La Poderosa -sin concebir la posibilidad de que pudiera encontrarse una posición superadora desde el encuentro, la reflexión y la práctica histórica de la búsqueda de consensos, ni entender que para ser referente de un foco de La Poderosa es necesario antes ser un referente de La Poderosa-, y manifestaron no tener diferencias en la forma de construir y de trabajar territorialmente, pero sí en los símbolos que levanta, a partir de los cuales se construyó el movimiento, su identidad y se encontraron los compañeros de cada uno de los focos. En apariencia, el planteo de fondo giró en torno a que la figura del Che está “muy mancillada” por el sistema que intentamos combatir y que además hay muchos otros que también dieron la vida por esta misma lucha, cuya imagen no está “tan mancillada”. Claro que los hay y claro que La Poderosa también sostiene -y se sostiene en- las figuras de Cortázar, Walsh, Benedetti y Santoro, por citar a unos pocos, pero no por eso niega el desarrollo histórico que hizo posible su nacimiento desde los valores y la coherencia guevarista y de la Revolución Cubana ni permite que sólo sea la maquinaria del mercado, con el único objetivo del lucro y de la reproducción de esta sociedad, la que forme la imagen, como si sólo fuera eso, de los luchadores que la combatieron y la siguen combatiendo.
La ronda de compañeros reunida en Buenos Aires llamó poderosamente a la reflexión. A reivindicar nuestra historia, “memoria necesaria para que cada lucha no empiece de nuevo”, sin aprendizaje. Somos concientes de que la sociedad de consumo quiere convertir interesadamente a nuestros héroes en marquesina publicitaria, pero no por eso perdemos la memoria y arriamos las banderas. Por el contrario, esta coyuntura nos para frente a la necesidad de asumir nuestra responsabilidad histórica de defender y acrecentar su contenido.
Creemos firmemente que ese devenir histórico debe continuar mediante la unidad crítica de las diversas miradas, sostenidas desde la argumentación a conciencia y haciéndonos todas las preguntas necesarias; pero siempre buscando una instancia superadora que nos permita transitar un camino que construya la historia, generando legitimidad y confianza.
Desde estas convicciones y con esa legitimidad, convocamos y seguiremos convocando siempre a los compañeros, con la certeza de que deberemos construir entre todos un mundo más justo, posible sólo mientras el ejercicio constante del debate colectivo genere unidad de criterio.

Encuentros Mensuales:
Ratificamos la necesidad de encontrarnos mensualmente todos los focos que formamos La Poderosa en una reunión orgánica como herramienta imprescindible de la construcción a nivel regional.

Reflexiones a partir de la duodécima reunión interregional:

Sin identidad, no hay anonimato:
Si todo se construye sin ningún sustento, sin ningún origen, sin ninguna identidad, la obra es capitalizada por inercia por el modelo al que combate, se juega un partido para vencer a un rival perverso. Y si se lo derrota, se le entregan los puntos.

Respetar la identidad como un proceso democrático e histórico:
Por el mismo motivo que se respeta la opinión de los nuevos compañeros, se respeta la construcción hasta hoy, y hay un canal abierto de modo permanente para debatir el rumbo. Si mañana entraran dos compañeros que dijeran “si se trabaja en barrios pobres, nos vamos”, sería absurdo renunciar al trabajo territorial en pos de un capricho de esos compañeros que va en detrimento de todo lo construido y que no respeta estratos de legitimidad ni la construcción colectiva histórica.

Diálogo abierto:
El punto de quiebre entre Rosario y La Poderosa no es el Che ni Cuba. En Rosario hay compañeros que, sin argumentos, han planteado no estar dispuestos a tomarse el tiempo que fuera necesario para apropiarse de las bases construidas colectivamente o estudiar los argumentos de las diferencias. Simplemente se han cerrado al diálogo estableciendo una posición radical y definitiva por motivos que desconocen. Ese cerrojo al diálogo y la construcción, desde los argumentos y la práctica es la profunda diferencia ideológica que tenemos.

Autonomía:
En La Poderosa elegimos nuestro camino y no aceptamos que nos impongan a una figura desde la maquinaria de consumo, como tampoco cedemos que se apropien de nuestra historia por ponerla en la vidriera de un shopping. Tomamos decisiones a conciencia y colectivamente. Por eso, levantamos la bandera del Che.

Che y anonimato:
Tomando a favor la manipulación de la figura del Che, nosotros no tomamos ese argumento como una razón para renunciar a la historia de nuestra lucha, sino que por el contrario, tomamos la promoción que aporta el capitalismo para llenarla de contenido y darle al anonimato una identidad que lo haga invulnerable de mezquindades: una identidad que nos represente a todos, la coherencia guevarista, que nos imponemos día a día.

Coherencia guevarista y coherencia cubana:
No es la lucha armada en otra coyuntura, ni la crisis financiera actual lo que nos hace reivindicar a Cuba y al Che. Es la coherencia, entre lo que se dice y lo que se hace. Esas banderas se levantan en la página de La Poderosa, y son las que también levantan tipos como Galeano, Benedetti, García Márquez, Cortázar y tantos otros luchadores latinoamericanos que han peleado por lo mismo que peleamos nosotros, Cuba y el Che.

Sobre los cuadros:
No hay foco donde no hay un cuadro. Así sean 800 compañeros, no parte La Poderosa si no hay un referente que garantice su subsistencia. Es necesario hacer hincapié en las bases y confirmar que se sienta compañero nuestro antes de sentirse compañero de alguien más.

Horizontalismo congelado:
El horizontalismo extremo que manifestó Rosario en aquella primera reunión, que indicaba el camino incipiente hacia la no construcción inevitable, a la parálisis orgánica forzada, queda de manifiesto con esta nueva actitud, mediante la cual repelen a asumir compromisos y rendir cuentas a los propios compañeros y a la historia que dicen reivindicar, desde la responsabilidad cotidiana. Para divertirse todos por igual, deciden que ninguno toque la pelota. Y se les olvida que los goles se hacen pateándola.

Unidad, fragmentando con todos:
Hace más de 30 años, compañeros de nuestra lucha, desde la Juventud Peronista y desde la Federación Comunista se enfrentaban a las órdenes de la Triple A o de la dictadura celebrando las bajas propias como bajas ajenas. En esa coyuntura, hombres como Santucho o el Che Guevara apostaron a construir un movimiento de masas único, que acabara con la masacre y el genocidio en América Latina. Hoy, que 30 mil desaparecidos nos fuerzan a tomar conciencia y a construir colectivamente, entre vestigios mal llamados ortodoxos de las viejas facciones partidarias, que sostienen las viejas diferencias como si nada hubiera pasado, aparece una tercera posición que pretende reivindicar y continuar la lucha de Santucho y el Che. En ese camino, anda La Poderosa. Y ahí, en la colectora siempre congestionada e inmóvil, está la cuarta posición de la juventud: la que no se siente peronista, ni se siente comunista, y entonces enfrenta a ambas estructuras, y enfrenta también a la propia historia de quienes intentaron romper esa fragmentación. Contra unos y otros por estar peleados, pero también contra los que pelearon por la unidad, se posicionan los que, como La Poderosa Rosario, encuentran en la ruptura y el cerrojo la gran excusa para vivir alejados de todo compromiso y del sometimiento personal que inevitablemente implica ser parte de un todo mucho más grande que uno mismo.

Nuestra historia contemporánea:
La Revolución Cubana es una base de La Poderosa. No por aquel 1º de Enero, no por el Che, no por Fidel. Es una base de La Poderosa porque así como La Poderosa Rosario fue fecundada y puesta a rodar por la iniciativa, los valores y la lucha de La Poderosa histórica, esto que llamamos La Poderosa histórica fue fecundado y puesto a rodar por la iniciativa, los valores y la lucha de la Revolución Cubana. Ahora nos dicen que mejor es mentir, que seamos moderados, pero ese símbolo que por algo lo será en todo el mundo sostiene que “la moderación es otra de las palabras que les gusta usar a los agentes de la colonia. Son moderados los que tienen miedo y todos los que piensan traicionar de alguna forma. El pueblo no es de ninguna manera moderado”.



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